Jürgen Habermas por Martín De la Ravanal
junio 18, 2021
¿Eres estudiante de Filosofía Usach y quieres integrarte al equipo de los Debates Interescolares? Ingresa aquí
junio 23, 2021

Jean-Paul Sartre por Raúl Velozo

Hoy, 21 de junio, pero de 1905, nació Jean-Paul Sartre, filósofo, escritor, activista político, dramaturgo y más. De origen francés, fue un gran exponente del existencialismo y marxismo humanista. Para saber más al respecto, conversamos con el académico de nuestro departamento, doctor Raúl Velozo.

¿Qué le motivó a estudiar a Sartre?

En el equivalente al tercer año medio actual, en el Liceo Manuel Barros Borgoño, compartíamos y comentábamos nuestras lecturas. En ese grupo, dos amigos me hicieron conocer dos escritores, cuya lectura me ha acompañado hasta hoy: Poe y Sartre. De Sartre leí entonces La Náusea, novela (o pastiche de todas las novelas, como la llamó alguien) de la que entendí illo tempore, muy poco o nada.

Recuerdo vívidamente la profunda impresión que me produjo el célebre pasaje de la “meditación en el jardín botánico”, en el que Sartre describe su experiencia de la absoluta contingencia de todos los existentes (como sabemos ahora, Sartre tituló originalmente su novela “El faktum de la contingencia”).

Si no recuerdo mal, fue el hecho de no haber entendido ese texto fascinante, lo que me llevó a tratar de conocer mejor a Sartre.

¿Frase o idea que elegiría de Sartre?

“El hombre es una pasión inútil”.

Según su parecer, ¿Cómo influyó él en el pensamiento de la sociedad? 

Es muy difícil ponderar la influencia de un pensador filosófico sobre las sociedades humanas, dada la acción soterrada e indirecta (Ortega y Gasset) que es típica de la filosofía.

El influjo de Sartre no puede deberse a sus complejas obras filosóficas, demasiado técnicas y difíciles. De hecho, no recuerdo haber leído más de dos o tres libros que analizaran seriamente su magnum opus El Ser y la Nada. Ensayo deontología fenomenológica y que ayudaran efectivamente a comprender su contenido filosófico estricto.

También es muy difícil valorar su influjo literario. Vargas Llosa contó una vez que cuando era joven sus amigos lo apodaban “el sartrecillo valiente”, por lo que cabe suponer que sufrió su influjo que, como se sabe, rechazó después. Todos recordamos el emocionado y emocionante tributo que le rindió Françoise Sagan cuando murió y también sus complejas relaciones de amor y odio con los escritores de su tiempo Boris Vian, Camus, Gide, Mauriac, Marcel, etc.

Donde sí es evidente su influjo es en la política y el pensamiento político de su época. Él fue contemporáneo de ese gran acontecimiento hispanoamericano: la Revolución Cubana. En un comienzo, como tantos otros, Sartre saludó entusiasmado este acontecimiento histórico y terminó, como tantos, por desilusionarse.

Su influencia se debió sobre todo a sus brillantes ensayos políticos, publicados (junto a otros ensayos que versaban sobre otros temas) en los diez volúmenes titulados “Situaciones”, en que pone al servicio de su pensamiento político su gran talento literario.

Recuerdo cómo todos comentábamos sus brillantes ensayos, como por ejemplo el prólogo que le puso al libro de Frantz Fanon “Los condenados de la tierra”, o Materialismo y Revolución o sobre el Colonialismo y Neocolonialismo, etc.; en fin, tantos ensayos memorables. En este terreno o dominio su influjo fue muy grande.

¿Qué le preguntaría si pudiera conversar con él?

Usted, Sartre, ¿realmente, nunca experimentó la nostalgia de Dios, la “morriña de Paraíso” de la que hablaba Miguel De Unamuno?